Antes de BLACKPINK: Lisa llegó sola a Corea sin hablar coreano y Netflix lo tiene
Hoy la vemos llenar estadios, pero antes de todo eso Lisa era una adolescente tailandesa que se fue sola a Corea sin hablar prácticamente el idioma. Esa historia está en BLACKPINK: Light Up the Sky, el documental dirigido por Caroline Suh que Netflix estrenó en 2020. En apenas 79 minutos sigue a Jisoo, Jennie, Rosé y Lisa desde sus años como trainees hasta el éxito mundial, con videos previos al debut, entrevistas y momentos detrás de cámaras. Lisa tenía 13 años cuando pasó una audición abierta de YG en Tailandia en 2010, y al año siguiente dejó a su familia para mudarse a Corea como la primera aspirante a idol no coreana de la agencia. Estuvo cerca de cinco años como trainee antes del debut, entre evaluaciones, ensayos eternos y la incertidumbre de no saber si lo lograría. Si quieres entender de dónde viene BLACKPINK, aquí está todo.
Qué es y dónde verlo
BLACKPINK: Light Up the Sky es un documental dirigido por Caroline Suh que llegó a Netflix en 2020. Son solo 79 minutos que siguen a Jisoo, Jennie, Rosé y Lisa desde sus años como trainees hasta volverse uno de los grupos femeninos más grandes del planeta. Usa videos previos al debut, entrevistas y momentos detrás de cámaras, así que sirve perfecto si quieres entender de dónde salió todo lo que hoy conoces del grupo.
La Lisa que casi nadie recuerda
Antes de Coachella y las giras mundiales, Lisa era una adolescente tailandesa que llegó sola a Corea sin hablar casi el idioma: la única palabra que conocía era el equivalente a “hola”. Tenía 13 años cuando se impuso entre miles en una audición abierta de YG en Tailandia en 2010, y al año siguiente dejó a su familia para instalarse en Corea como la primera aspirante a idol no coreana de la agencia. El documental rescata imágenes de esa etapa y muestra una versión muy distinta de la artista que después dominaría escenarios.
Cinco años de trainee y pura determinación
Lisa pasó aproximadamente cinco años dentro del sistema de trainees antes de debutar, entre evaluaciones periódicas, jornadas larguísimas de ensayo y la competencia inevitable con otros aprendices que a la vez se volvían sus amigos. Jennie recuerda el impacto de verla bailar por primera vez: Lisa memorizaba coreografías con una facilidad enorme y destacó rápido. Aun así, el talento no garantizaba nada. Ella lo cuenta sin romantizarlo: “Tenía que seguir luchando. Tenía que darlo todo”, mientras veía cómo otros trainees abandonaban el proceso.
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